“La clave para la transformación educativa no es estandarizar la educación sino personalizarla: descubrir los talentos individuales de cada niño, colocar a los estudiantes en un entorno en el que quiera aprender y puedan descubrir de forma natural sus verdaderas pasiones”
Sir. Ken Robinson[1]
(PHD)
En el modelo educativo tradicional el
profesorado es el centro del proceso de enseñanza.
Allí éstos desarrollan la clase, generalmente
a través de exposiciones magistrales y una pizarra para impartir sus
asignaturas y en general, los alumnos toman apuntes y llevan actividades a
desarrollar en sus casas. En una etapa posterior se hace una evaluación para
verificar la asimilación de conocimientos.
Subyace un supuesto de que todos los
alumnos están en las mismas circunstancias y la entrega del conocimiento se
hace en forma igual para todos, en un determinado tiempo y con evaluaciones
estándares. El conocimiento de tipo enciclopédico que es impartido es de la
misma cantidad y calidad para todos.
Este supuesto subyacente puede ser
correcto en la mayoría de los casos, pero en las particularidades hay casos
especiales que pueden debilitar el aprendizaje individual. Si lo observamos
desde la óptica del constructivismo, hay elementos del proceso educativo que no
se están realizando bien. El proceso educativo es estandarizado para resolver
un problema no estandarizado.
En este proceso, los profesores se dan
cuenta de que muchos de sus alumnos no entendieron completamente las clases,
pero no tienen el tiempo suficiente para reunirse con cada uno de ellos en
forma individual para responder sus consultas en forma individual.
En la clase siguiente el profesor revisará
brevemente sus tareas, pero sin profundizar demasiado en las dudas ya que las
clases no se pueden retrasar porque hay muchos temas por tratar para cubrir el
programa de cada asignatura. En la materia Contabilidad esta no es la
excepción.
Los profesores no cuentan con herramientas
de seguimiento del proceso de aprendizaje y los alumnos no tienen elementos
materiales para ponerse a la altura de las expectativas previas del proceso educativo.
[1] Escritor,
conferenciante y asesor internacional sobre educación británico, considerado un
experto en asuntos relacionados con la creatividad, la calidad de la enseñanza,
la innovación y los recursos humanos
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